¿Cómo afecta la contaminación a nuestra piel?

¿Cómo afecta la contaminación a nuestra piel?

Cuando hablamos de la contaminación, la mayoría de nosotros pensamos en humo y cosas que “respiramos” o desperdicios que generamos y que afectan al entorno. Pero, ¿cuántas veces nos preguntamos cómo afecta la contaminación a nuestra piel?

Si tenemos en cuenta que la piel es uno de los primeros indicativos de la fortaleza de salud que tengamos y que, por su parte, “respira”, podremos empezar a ver qué efectos tiene la contaminación en nuestra piel.

Uno de los primeros efectos que tiene la contaminación sobre la piel es que los antioxidantes naturales funcionen en menor medida o no funcionen, con lo que piel no procesa las vitaminas A y C y la piel se deteriora mucho antes que si nuestro entorno estuviese libre de contaminación. Asimismo, otro de los efectos, a tenor del deterioro comentado, es que se acentúan las líneas de expresión, las arrugas y la piel pierde firmeza.

Asimismo, aumenta la secreción de sebo o “grasa”, lo cual produce una mayor sequedad de la piel. Esto puede conllevar un aumento de las posibilidades de sufrir psoriasis, eczemas y otras afectaciones cutáneas, además de los omnipresentes picores.

Estos efectos podríamos decir que serían los efectos más “generales” de la contaminación, pero podemos desglosar los efectos por tipo de contaminante:

  1. Ozono y Nitrógeno de Óxido: Inflamaciones e Irritaciones.
  2. Monóxido de Carbono: Hipoxia Tisular, por la que el metabolismo de la piel se ralentiza (tez apagada, envejecimiento prematuro, sequedad…) al no recibir oxígeno suficiente los tejidos.
  3. Dióxido de Adufre:  Piel Irritada y Sensible.
  4. Partículas en suspensión: Irritaciones y Alergias.

¿Cómo protegerse frente a la contaminación en la piel?

Al vivir en un mundo tan industrializado, la contaminación es parte diaria de nuestras vidas. Podemos aceptarlo y no hacer nada o poner medidas para, dentro de lo posible, proteger nuestra piel:

  1. La primera sería una limpieza de la piel con un tónico natural y hacerlo de forma concienzuda pero gentil.
  2. Utilizar un gel o producto exfoliante es otra buena solución, esto hará que podamos eliminar células muertas y estimular la reparación de la dermis.
  3. Utilizar cremas hidratantes en el día a día y crema solar siempre que tomemos el sol.

Por último, la alimentación, como siempre, es un punto clave de cualquier condición positiva de salud, por lo que el consumo de alimentos antioxidantes, si queremos proteger nuestra piel, es casi obligado. Entre esos alimentos podemos encontrar:

  1. Ajo y cebolla
  2. Frutos rojos y Frutos secos.
  3. Uvas y Arándanos.
  4. Frutos cítricos
  5. Zanahoria y tomate
  6. Té verde o Vino.

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