Los principales contaminantes de aire (3/3)

Los principales contaminantes de aire (3/3)

Ozono troposférico, hidrocarburos aromáticos policíclicos, metales pesados

Ozono troposférico

El ozono es un fuerte oxidante fotoquímico, cuya presencia en el aire tiene graves consecuencias sobre la salud y produce daños en los ecosistemas, en los cultivos y en los materiales.

El ozono troposférico es de origen natural y se forma a partir de los óxidos de nitrógeno (NOx) presentes en la atmósfera y compuestos orgánicos volátiles (COV) biogénicos, pero también por intrusiones de ozono estratosférico o las descargas eléctricas que se producen en las tormentas.

Siendo un oxidante fotoquímico, sus efectos sobre la salud humana son muy nocivos y peligrosos. Entre ellos podemos contar la disminución de la capacidad pulmonar en personas y animales. De hecho, el incremento de ozono que se produce durante el verano, con las altas temperaturas, parece ser el gran responsable de la mayor mortalidad y morbilidad, así como la irritación de las vías respiratorias y un empeoramiento severo del asma.

Hidrocarburos aromáticos policíclicos

Constituyen un amplio grupo de compuestos que consisten en dos o más anillos condensados aromáticos constituidos por carbono e hidrógeno. Los hidrocarburos aromáticos policíclicos en el aire ambiental incluyen sustancias clasificadas como probables o posibles carcinógenos y algunos son también genotóxicos. La vía de exposición es la inhalación hasta los pulmones de compuestos de HAP asociados con partículas en suspensión.

Aunque, por lo general, se utilicen en laboratorios únicamente para la investigación y análisis de otras sustancias, sus fuentes son tanto humanas como naturales, siendo consideradas moléculas básicas en el origen de la vida:

Naturales

• Depósitos de alquitrán, petróleo y carbón
• Meteoritos, cometas y medio interestelar
• Emisiones de la vegetación
• Combustión incompleta de madera
• Volcanes

Humanas

• Combustibles
• Asfalto
• Metalurgia

Hidrocarburos aromáticos Policíclicos

Los HAP son sustancias de alta toxicidad. Si una persona se expone a altas concentraciones de HAP, y durante un tiempo prolongado puede desarrollar cáncer, defectos y mutaciones en fetos, piel sensible, infertilidad, entre otros efectos adversos.

Asimismo, sus efectos en el medio ambiente no son menos devastadores, pudiendo provocar efectos adversos a largo plazo en medios acuáticos y terrestres. Sus efectos en la fauna son muy parecidos a los que tendría sobre la población humana.

Metales pesados

Aunque algunos metales pesados no sólo son beneficiosos, sino que son necesarios, en pequeñas proporciones, para seres humanos. Metales como el cobalto, el cobre, cromo, manganeso y níquel, la mayoría de metales pesados son conocidos por los efectos tremendamente nocivos que tienen sobre los seres vivos.

Los metales pesados de mayor toxicidad y presencia son:

• Plomo
• Arsénico
• Cadmio
• Mercurio
• Níquel

La contaminación con metales pesados puede surgir de muchas fuentes, aunque las principales son:

• Combustión o incineración de carbón, petróleo y derivados
• Transporte
• Preparación combustible nuclear
• Deposición de éstos en suelos y barros

Los efectos sobre la salud humana son diferentes según el metal pesado al que se ha estado expuesto:

Plomo: Anemia, esclerosis, fatiga y cáncer de riñón, además de afectar al sistema nervioso
Mercurio: Asociado depresión, problemas del aparato respiratorio, autismo y alteraciones neurológicas
Ciclo del Mercurio
Arsénico: Enfermedades vasculares, bronquitis, cáncer de esófago, laringe y vejiga. Aún sin ser exactamente un metal, sigue siendo muy peligroso
Berilio: Cáncer de pulmón, irritación de mucosos y piel
Cromo: Cáncer de pulmón, hepatotoxicidad y nefrotoxicidad
Cadmio: Enfisema, cáncer de próstata, bronquitis, infertilidad, enfermedades vasculares, alteraciones neurológicas y efectos nocivos en los riñones
Níquel: La exposición a largo plazo puede producir dolencias cardíacas, irritación de la piel y daños en el hígado
Cobre: Efectos nocivos sobre el hígado y riñones. Además de poder provocar anemia e irritaciones del intestino delgado y grueso
Manganeso: Daño al páncreas, hígado, aparato respiratorio y riñones, así como al sistema nervioso central y se asocia al Parkinson
Estaño: Asociado al dolor de cabeza, irritación de mucosas y piel, daños en el sistema inmunológico, depresión, trastorno del sueño y daños hepáticos
Zinc: Dolor de cabeza, irritación e infección de las mucosas y piel, efectos nocivos sobre el sistema inmunológico. También depresión, trastorno del suelo, así como daños hepáticos y al estómago

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